Los pequeños  olvidos y las lagunas mentales son parte normal del envejecimiento; sin embargo, también señalan un problema médico subyacente, al que  hay prestarles atención.

Los pequeños  olvidos y las lagunas mentales son parte normal del envejecimiento; sin embargo, también señalan un problema médico subyacente, al que  hay prestarles atención.

En los adultos mayores, los problemas de la memoria son preocupantes cuando afectan la información que es particularmente importante o conocida, cuando las lagunas mentales son más frecuentes o cuando las dificultades de la memoria interfieren con las actividades diarias, comenta la médica Ericka Tung, de departamento de Atención Primaria de Medicina Interna, de Mayo Clinic de Rochester, Minnesota.

A medida que envejecemos, el cerebro atraviesa por varios cambios relacionados con la edad que pueden hacer difícil aprender nuevas cosas o recordar palabras conocidas. Los ancianos pueden, por ejemplo, tener dificultad para recordar los nombres de personas conocidas o problemas para encontrar los lentes de lectura o las llaves del automóvil. En la mayoría de los casos, las lagunas mentales no apuntan hacia ningún problema.

El tipo de olvido que es preocupante implica olvidar aquella información que una persona anteriormente habría recordado siempre. Por ejemplo, pasar por alto un evento social, como el tiempo de salida del partido semanal de golf, o no percatarse de algo marcado en el calendario que para la persona normalmente sería una prioridad, como una cita médica. Si eso ocurre de vez en cuando, probablemente no sea un problema, pero si la persona regularmente empieza a tener problemas con ese tipo de conexiones, entonces es el momento de acudir al médico, enfatiza Tung.

Una evaluación médica  se justifica cuando las lagunas mentales conducen a problemas con la vida diaria de la persona o cuando alguien empieza a tener dificultad para realizar las tareas mentales. Algunos ejemplos incluyen sentirse abrumado o confundido cuando hay que tomar decisiones, irritarse o molestarse cuando es necesario concentrarse mentalmente para terminar una tarea, perderse en camino hacia un sitio conocido o tener dificultad para seguir las instrucciones paso a paso, o cuando conducir se vuelve complicado.

Evaluación

La evaluación para determinar si las lagunas mentales se deban a algún problema mayor deben incluir una revisión del historial médico y un examen físico; además, como parte de la valoración también se pueden hacer pruebas para medir la función cognitiva, tal como la atención, la memoria y las capacidades lingüísticas o espaciales. En algunos casos, puede  ser útil hacer una evaluación neurológica y exploraciones del cerebro.

El objetivo de esta evaluación sería explorar las señales y los síntomas de la demencia. Además, el médico descartará otras causas reversibles para la pérdida de la memoria.

“Hay que tener en cuenta  que la demencia no es una enfermedad específica, sino un síndrome clínico. Eso significa que es un término que describe a un grupo de síntomas, tales como pérdida de la memoria, dificultad para razonar, incapacidad de aprender o de recordar información nueva, alteraciones en la personalidad y comportamientos inadecuados, que afectan las capacidades intelectuales y sociales de una persona lo suficiente para dificultarle llevar a cabo las actividades cotidianas”, explica Tung.

Son varias las posibles causas para la demencia, entre ellas los trastornos progresivos como la enfermedad de Alzheimer y la demencia de los cuerpos de Lewy.

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